Por Katja Cardol. Equipo UPCD-Libredón.

La psicología positiva es el estudio científico del funcionamiento humano óptimo (Seligman, 1999). Cambia el enfoque general de la psicología en resolver las dificultades, los problemas y el malestar hacia optimizar la satisfacción, las fortalezas, el logro, la calidad de vida, etc. Cambia el objetivo de llegar de -5 a 0 hacia llegar de 0 a 5. Aunque el ser humano suele poner más énfasis en los acontecimientos negativos, la psicología positiva focaliza en el lado positivo de la realidad.

¿Qué tiene que ver esto con el deporte y con la psicología deportiva? ¡Todo! El objetivo de la mayoría de los deportistas es mejorar el rendimiento. Ponerse retos para lograr. En consonancia con esto, la psicología y el coaching deportivo no solo implican ayudar a los deportistas que experimentan problemas mentales: la gran meta del entrenamiento mental en el deporte es la práctica de las habilidades psicológicas para mejorar el rendimiento, obtener mayor placer y lograr mayor satisfacción con la actividad deportiva (Weinberg y Gould, 2010). En otras palabras, el objetivo no solo es llegar de -5 a 0, sino también – y sobre todo – de 0 a 5 y más allá.

Por ello, muchas herramientas con origen de la psicología positiva sirven perfectamente para el deporte. Por ejemplo, desarrollar virtudes y talentos en vez de solo centrarse en la minimización de debilidades promueve el placer y bienestar deportivo. Además, los pensamientos positivos y el optimismo nos motivan y nos hacen sentir bien, mientras que los pensamientos negativos nos ponen enfadados, decepcionados, nerviosos, o desmotivados. Una pequeña prueba: Piensa un minuto en tu último fracaso. ¿Cómo te sientes? Y ahora un minuto en tu último éxito. ¿Qué tal estás ahora?

El deporte también funciona como una herramienta de la psicología positiva en sí. Los elementos que contribuyen al bienestar de vida son las emociones positivas, la entrega, las relaciones positivas, el sentido y el logro (Seligman, 2011) – aspectos característicos del deporte. Además, existe un concepto básico de la psicología positiva que más se encuentra en la actividad deportiva: el estado de flow (Csikszentmihalyi, 1997) o “estar en la zona”, un estado en lo que uno se concentra a fondo, tanto que está completamente inmersa en la actividad que ejecuta – alcanzando los mejores resultados.

El optimismo, la fluidez, la resiliencia, la fortaleza mental, la motivación intrínseca, el funcionamiento óptimo, la satisfacción… unos componentes claves de la psicología positiva y esenciales en el rendimiento y el placer deportivo. La psicología positiva es elemental en el deporte, y el deporte lo es en el bienestar y la felicidad de vida. Un ejercicio positivo para casa: después de cada entrenamiento o partido (o al final de cada día), toma un momento para pensar en tres cosas positivas que pasaron, algo que disfrutaste, éxitos… Pueden ser acontecimientos muy pequeños. ¿Cómo te hace sentir? 🙂